DANDO TRIGO… EN LA CALLE MAYOR

España, discutido y discutible país, se ha caracterizado desde tiempo inmemorial en aquilatadas costumbres difíciles de erradicar.

Una de las más arraigadas es la de solucionar los problemas nacionales desde las barras de los bares. Tal vez seríamos un país mucho más eficiente si modificásemos la configuración actual del congreso y en el sitio donde está sentado su presidente, Jesús María Posadas, se instalara una barra de bar con sus grifos de cerveza y sus toneles de buen vino de Moriles-Montilla.

Mientras esta solución llega y para que ningún chusco pueda acusarme de pregonar y no dar trigo… me propongo en estos próximos días reflexionar sobre el futuro de la calle Mayor de Pozoblanco y que medidas podrían adoptarse para intentar frenar el deterioro que, desde el punto de vista comercial, está sufriendo.

Ni que decir tiene que éstas medidas las impulsaríamos si tuviéramos presencia en el Ayuntamiento como grupo político ya que es uno de los principales actores de esta trama.

Como queremos seguir un guion para no irnos por las ramas, como un Virgilio en la Divina Comedia [i]de Dante, bajaremos a los infiernos de los problemas que aquejan a la calle Mayor para después visitar el purgatorio de las medidas necesarias a acometer para intentar llegar al paraíso de un futuro con esperanza.

VIAJE AL INFIERNO

Comentábamos en el anterior artículo que el comercio en esta calle en particular, y en Pozoblanco en general, venía sufriendo los embates que la competencia de Córdoba le estaba ocasionando. La mejora en las comunicaciones ha supuesto acercar al consumidor del Valle de los Pedroches una tentadora oferta que antes, por la distancia, no era especialmente significativa.

Dicha oferta es extensa. Se encuentran las firmas de moda, las grandes marcas, los stock disponibles.  Los grandes almacenes ofrecen lineales de producto que en el pequeño comercio es imposible alcanzar. Esto provoca una amplitud de precios que busca acaparar todos los estratos de demanda. Así mismo establecen lo que podríamos denominar como oferta complementaria que acaba por llenar el carro del comprador y agotar su cartera. Es la típica frase: …”ya que estamos aquí aprovechamos para comprar…”

El viaje a Córdoba, a pesar de la molestia que supone y el gasto en tiempo y dinero (ya anunciamos puntos fuertes del comercio local) le provoca al consumidor y sobre todo a sus acompañantes la posibilidad de modificar rutinas diarias y nuevas y posibles gratificantes experiencias. Tan sólo tenemos que ver la reacción de nuestros hijos cuando se les anuncia un futuro viaje a la capital. Ellos, finos analistas donde los haya, enseguida captan nichos de oportunidad para poder satisfacer sus anhelos (regalos no programados, entretenimiento, chucherías, etc) que el viaje les puede deparar. Aquí volvemos a tener un atisbo de por dónde pueden ir nuestras futuras medidas…

El comprador del Valle de los Pedroches que se desplaza a Córdoba a comprar está dispuesto a “pasar el día” asumiendo un presupuesto de gastos que, en ningún caso, admitiría afrontar al visitar nuestra localidad. Ese es el objetivo del comercio en la calle Mayor.

Las grandes superficies tienen políticas integrales de Marketing y estrategias de ventas. Son muchos los recursos que emplean para atraer clientes. El comercio disgregado de la localidad, donde cada uno busca sobrevivir de forma individual configura un rival muy débil ante estos tiburones de la distribución. Y la ley natural dice que el pez grande siempre se acaba comiendo al chico…

Si a esto le sumamos un ambiente enrarecido, una asociación de comerciantes dividida, un ayuntamiento incapaz y unos propietarios de locales con ganas de hacerse el harakiri pidiendo locuras por los alquileres… nos pasaría como a los dos viajantes de la Divina Comedia que al llegar a las puertas del infierno podrían comenzar a oler la podredumbre…

Podríamos analizar con más profundidad la competencia pero esta tarea debería corresponder a una mesa sectorial, un trabajo de la asociación o una competencia del concejal al cargo.

Nuestro artículo ya es demasiado largo y corremos el peligro de acabar en el último círculo del infierno almorzando con Lucifer



[i] La Divina Comedia:  Obra cumbre de Dante Alighieri en la que a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso narra la inmensidad de los males que han afligido desde siempre a la humanidad en un mundo sin justicia y sin paz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *