Primera Clase del curso municipal: ¿Qué es una calle peatonal?

Ahora que empieza el cole para los más pequeños y en nuestro humilde afán de ilustrar a nuestros dirigentes políticos municipales que ostentan la alcaldía, procedemos a exponer la lección de hoy que versa sobre el manido tema de la calle peatonal.

Según la RAE, la definición de peatonal es: 1. adj. Dicho de una zona urbana: Reservada a los peatones. Y Reservada, siguiendo con la RAE es: 3. tr. Destinar un lugar o una cosa, de un modo exclusivo, para uso o persona determinados.

Es decir, una calle peatonal es una zona urbana destinada, de un modo exclusivo, a los peatones.

Como se puede comprobar con estas definiciones la actual calle Mayor de Pozoblanco es de todo menos una calle peatonal. Puede ser un detritus mental del Alcalde, una descomposición cerebral de nuestro vice-alcalde o dicho lisa y llanamente una parida de algún espabilado munícipe.

El origen de una calle peatonal puede ser cuasi orográfica cuesta vitas, puede obedecer a la física volumétrica calle pañuelo o simplemente partir de la voluntad de las gentes que así lo deciden calle preciados pero todas tienen en común que están adaptadas a su función: Zona reservada a los peatones de un modo exclusivo. Con su morfología, sus infraestructuras y su conservación.

Y lo que no se puede intentar, por mucho que se acerque la feria (antigua trata de ganado), vendernos a los ciudadanos de Pozoblanco el burro tuerto, cojo y malencarado de la Calle Mayor como si fuera el caballo de la Calle Cruzconde. Porque en este caso tendríamos que contestar aquello que Pemán  escribía en su feria de Jerez:

“…Y se empieza el trato.
Pinta un garabato
la vara de “El Coli”. Se apoya en el anca.
Saca su pañuelo —verde y raya blanca—,
lo dobla, lo guarda sacando la punta,
tose, escupe, pisa, se para y pregunta:
—¿Cuánto das por ella, Currito Duran?
—De los setecientos no paso un real:
es gacha y rendida sobre el menudillo.
—¿Tienes mal la vista? —La tengo cabal.
—¿No es buena la jaca? —Para un organillo.
—¿Lo dice la envidia?
—La formalidá.
—¿Estás ya pintón?
—Tengo hiperclorhidria.
—Pues ve a Lanjarón…”

¡SEÑORES DEL GOBIERNO MUNICIPAL!. No nos intenten colar la burra, porque estamos a principios de curso y algunos dirigentes municipales tendrían que irse al rincón a estrenar las orejas de dicho équido.

orejas de burro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *